La Inteligencia Artificial en Cardiología
Al día de hoy es difícil encontrar una definición universal de lo que se conoce como IA. A menudo se refiere al campo de las ciencias de la computación que trata de imitar los procesos cognitivos humanos, la capacidad de aprendizaje y el almacenamiento de conocimiento. Otras definiciones lo estudian en un sentido más amplio, a través de la comprensión y construcción de entidades inteligentes, generalmente entendidas como software informático. Centrándonos en el tipo de tareas, se podría considerar la IA como sistemas automáticos capaces de, por ejemplo, traducir un documento, reconocer a una persona por sus rasgos faciales o conducir un automóvil. La IA no se limita a imitar tareas humanas, sino que en algunos casos es capaz de superar al mejor experto en la materia tomando decisiones con menores tasas de error que una persona o identificando patrones imperceptibles para el ojo humano. Por lo tanto, la IA permite analizar información con una aproximación diferente de la tradicional. Ya no nos limitamos a describir la información de la que disponemos para dar respuesta a lo sucedido. La IA permite responder otras preguntas: ¿qué sucedió? (diagnosticar), ¿qué pasará? (predecir) y ¿qué debería hacer? (prescribir).
Dentro de las áreas de aplicación de la IA más relevantes, con aportación en el ámbito de la salud, se pueden citar las siguientes: el reconocimiento automático de voz y el procesamiento de lenguaje natural, los algoritmos de predicción, recomendación o diagnóstico, la visión artificial y el análisis de imagen, la robótica y la IA y los sistemas expertos.

Comentarios
Publicar un comentario